Bolivia registra 864 focos de calor; Santa Cruz concentra más del 81% y una alerta se mantiene en la Cordillera de Sama
Imagen creada con inteligencia artificial
Mientras Bolivia ingresa al periodo de mayor riesgo de incendios forestales, el monitoreo nacional de las 18:30 del 23 de julio de 2026 muestra un incremento significativo de los focos de calor, aunque el país mantiene, por ahora, un número reducido de incendios activos. El reporte oficial registra 864 puntos calientes detectados por satélite, de los cuales 703 se concentran en Santa Cruz, departamento que vuelve a situarse como el principal epicentro del riesgo ambiental.
La información, elaborada por el Sistema de Monitoreo de Bosques y Tierra con datos de instituciones como el SERNAP, ABT, SENAMHI, BID, FAO, PNUD y otros organismos especializados, diferencia claramente entre los focos de calor, que representan anomalías térmicas detectadas desde el espacio, y los incendios forestales confirmados, que requieren verificación en terreno.
El informe confirma que, al cierre de la jornada, solo existe un incendio forestal o quema bajo monitoreo, localizado en la Cordillera de Sama, dentro de un área protegida del departamento de Tarija. No se reportan incendios activos en reservas forestales nacionales.
Santa Cruz concentra la mayor presión
La distribución departamental refleja una marcada concentración de los focos de calor en el oriente boliviano.
Santa Cruz registra 703 focos, equivalente a aproximadamente 81,4% del total nacional.
Muy por detrás aparece Beni, con 79 focos.
El resto del país presenta cifras considerablemente menores:
- Oruro: 33
- La Paz: 21
- Potosí: 11
- Cochabamba: 8
- Pando: 5
- Chuquisaca: 4
Esta distribución coincide con el inicio de la temporada seca en gran parte del territorio nacional, cuando aumentan las quemas agropecuarias y las condiciones meteorológicas favorecen la propagación del fuego.
¿Qué significa un foco de calor?
Los especialistas recuerdan que un foco de calor no equivale automáticamente a un incendio forestal.
Los satélites detectan superficies con temperaturas superiores al entorno, las cuales pueden corresponder a:
- Quemas agrícolas controladas.
- Chaqueos.
- Incendios forestales.
- Quemas de pastizales.
- Otras fuentes intensas de calor.
Posteriormente corresponde a las autoridades ambientales verificar cuáles de estos eventos representan incendios de magnitud.
Por ello, aunque el número de focos supera los ochocientos, únicamente uno ha sido clasificado como incendio activo bajo seguimiento oficial.
La Cordillera de Sama permanece bajo vigilancia
El único evento confirmado se localiza en la Reserva Biológica Cordillera de Sama, en Tarija.
Según el reporte, la afectación corresponde principalmente a pasturas y arbustos, mientras que no existe evidencia confirmada de daño a bosques.
Este dato resulta relevante debido al alto valor ecológico del área protegida, considerada una importante fuente de regulación hídrica para el sur del país y hábitat de numerosas especies de flora y fauna andinas.
El informe mantiene el punto bajo la categoría de "monitoreo", lo que significa que continúa siendo evaluado por las autoridades ambientales.
Condiciones meteorológicas incrementan el riesgo
Los mapas meteorológicos incorporados al reporte muestran un escenario que podría favorecer la aparición de nuevos incendios durante los próximos días.
Las temperaturas previstas superan ampliamente los 30 grados centígrados en amplias zonas del oriente boliviano, especialmente en Santa Cruz, Beni y sectores del Chaco.
En contraste, el occidente presenta temperaturas considerablemente menores debido a la influencia de la cordillera.
Otro factor relevante es la escasa precipitación.
El pronóstico indica lluvias muy limitadas en la mayor parte del país, concentrándose únicamente algunos acumulados reducidos hacia el extremo occidental.
La ausencia de precipitaciones facilita el secado de la vegetación, aumentando la disponibilidad de combustible para eventuales incendios.
A ello se suma el comportamiento del viento.
Aunque las velocidades previstas no alcanzan niveles extremos en gran parte del territorio, existen corredores donde las corrientes podrían favorecer la rápida propagación del fuego una vez iniciado.
El monitoreo satelital permite identificar prioridades
El sistema también clasifica los focos de calor según su concentración territorial.
Los agrupamientos aparecen divididos en tres categorías:
- Alta intensidad, cuando existen más de 100 focos concentrados.
- Media, entre 11 y 99.
- Baja, cuando existen menos de diez.
En el mapa nacional destacan agrupamientos de alta intensidad principalmente en el departamento de Santa Cruz, mientras que en otras regiones predominan concentraciones medias y bajas.
Esta clasificación permite priorizar las acciones de inspección y movilización de brigadas.
Una temporada que recién comienza
Julio marca tradicionalmente el inicio de la época crítica para los incendios forestales en Bolivia.
Durante agosto y septiembre suelen registrarse los mayores niveles de focos de calor debido a la combinación de altas temperaturas, baja humedad, escasas lluvias y expansión de las quemas para actividades agropecuarias.
En años anteriores, estas condiciones derivaron en incendios de gran magnitud que afectaron millones de hectáreas de bosques, pastizales y áreas protegidas, especialmente en Santa Cruz y Beni.
Por ello, aunque el reporte actual únicamente confirma un incendio activo, el elevado número de focos constituye una señal de alerta para las instituciones responsables del control del fuego.
Prevención antes que reacción
Las autoridades ambientales insisten en que el monitoreo satelital constituye una herramienta de alerta temprana cuyo objetivo principal es prevenir desastres de mayor magnitud.
La rápida identificación de anomalías térmicas permite dirigir inspecciones terrestres, verificar quemas autorizadas, detectar incendios incipientes y coordinar respuestas oportunas antes de que el fuego alcance grandes extensiones.
Con 864 focos de calor detectados, una fuerte concentración en Santa Cruz y un incendio confirmado dentro de un área protegida de Tarija, Bolivia enfrenta un escenario que exige vigilancia permanente. Si las condiciones de altas temperaturas, escasas lluvias y vegetación seca persisten durante las próximas semanas, el país podría ingresar en la etapa de mayor riesgo de la temporada 2026, haciendo indispensable reforzar los controles sobre las quemas y acelerar las acciones de prevención para evitar una nueva emergencia ambiental.
Autor
Nelson Martínez Espinoza
Equipo editorial y de investigación de Código Abierto Bolivia. Comprometidos con la verdad y la transparencia.
